

La termografía infrarroja es muy intuitiva y fácil de usar. Sin embargo, es muy importante comprender que, si queremos optimizar su uso y sus beneficios (principalmente en humanos), debemos tener en cuenta los factores que pueden influir en sus resultados y, por lo tanto, la interpretación correcta de los mismos.
Fernández-Cuevas y colaboradores (2015) publicaron un detallado artículo sugiriendo una clasificación de esos factores:
La aplicación de la termografía infrarroja en humanos puede parecer inabarcable después de esta clasificación, pero la buena noticia es que casi todos los factores afectan simétricamente nuestro cuerpo. Por lo tanto, el uso de la metodología de asimetrías térmicas y un protocolo adecuado para conocer los factores que podrían crear alertas no significativas (como historial médico) son una forma sólida y fiable para reducir su impacto y optimizar el uso y los beneficios de la termografía.
Referencia