Termografía y termorregulación: ¿tienes las manos frías?

Termografía y termorregulación: ¿tienes las manos frías?

03/21/2022 By : Ismael Fernández Home

Hoy traemos lo que deberíamos llamar un tema «frío». Probablemente, usted o alguien que conoce sufre por tener frío en las manos o los pies bajo ciertas condiciones (no es necesario que sea durante un frío extremo). Norheim y colaboradores (2018) nos mostraron que el 28% de su muestra no pudo recuperar la temperatura basal de sus manos después de sumergirlas 1 minuto en agua fría (20ºC). Te explicamos por qué no todo el mundo está mostrando la misma capacidad de «recalentamiento» y cómo la termografía puede ayudarnos a comprender mejor nuestra termorregulación y las patologías relacionadas con ella.

Las lesiones por frío son un problema importante para las personas/profesionales que están significativamente expuestos a condiciones de frío extremo. Esta es la razón principal por la que Norheim y colaboradores (2018) realizaron un estudio sobre la incidencia de lesiones por frío entre los soldados en Noruega, que se ha informado que ronda el 2% por año (Ervasti et al., 2004).

Aparte de las lesiones por frío más graves (Long III et al., 2005), como congelación, sabañones, síndrome de inmersión del pie, hipotermia o incluso la enfermedad de Raynaud, no es necesario ser soldado para haber sufrido alguna de las consecuencias de estar expuesto a condiciones de frío. Independientemente de la gravedad, esos problemas están relacionados principalmente con la circulación sanguínea, que se ve fácilmente con la termografía infrarroja. Por lo tanto, Norheim y sus colegas (2018) decidieron usar imágenes térmicas para evaluar a los soldados y confirmar su probabilidad potencial de sufrir lesiones por frío.

255 soldados analizados mediante termografía

Norheim et al. (2018) evaluaron 260 reclutas del ejército de 2 cohortes: verano (122) e invierno (138). Todos ellos se sometieron al mismo protocolo: fueron evaluados mediante termografía infrarroja antes de una prueba de provocación con frío suave (manos sumergidas en agua a 20 °C durante 1 minuto). Luego, los soldados también fueron evaluados inmediatamente después de la prueba y 1, 2, 3 y 4 minutos después de la exposición al frío. El objetivo principal de este estudio fue investigar la variabilidad en la capacidad de recalentamiento de la piel de los dedos.

manos frías tras test de provocación
Figura 1. Descripción de los tres grupos principales identificados después de la test de provocación con frío leve (adaptado de Norheim et al., 2018)

Como podemos ver en la figura 1, los resultados permitieron distinguir entre recalentadores lentos, intermedios y rápidos después de la prueba de provocación con frío. La mayoría de ellos (72%) mostró una recuperación rápida. Sin embargo, los recalentadores intermedio (18 %) y lento (10 %) no pudieron recuperar en 4 minutos los valores de temperatura de la piel antes de la prueba de provocación. Los autores se centraron en el grupo lento (10 %) porque podrían tener una mayor probabilidad de sufrir una congelación según otro estudio realizado con el ejército sueco (Brändström et al., 2008).

El 28 % de la muestra no pudo recuperar la temperatura de referencia de sus manos en 4 minutos

Norheim et al., 2018

Curiosamente, los autores también demostraron que los fumadores y los usuarios de tabaco sin humo (snuss) pertenecían al grupo de los recalentadores rápidos, teóricamente debido al efecto de la nicotina (Yun et al., 2005).

Además de eso, Norheim et al (2018) también describieron que el grupo de recalentamiento lento mostró temperaturas significativamente más bajas antes de la prueba de frío, lo que también podría ser un buen indicador de la incapacidad de tolerar la exposición al frío (consulte la figura 2).

Figura 2. Representación de la evolución de la temperatura de la piel de la mano antes y después de la prueba de exposición al frío leve de los tres grupos: recalentadores rápido (negro), intermedio (azul) y lento (verde) (adaptado de Norheim et al., 2018)

Termografía dinámica

El método utilizado en la publicación de Norheim y colaboradores (2018) podría describirse como termografía dinámica. Es un enfoque muy interesante para controlar los factores de influencia externa (usando agua fría, por ejemplo) y observar los patrones de recalentamiento después de la prueba (como se muestra en la figura 3). De esa forma, los cambios en la temperatura de la piel que observamos provienen seguramente de los factores internos (vasculares, musculares, etc.), que en realidad son los más interesantes cuando estamos analizando la termorregulación y la fisiología.

protocolo de termografía dinámica con un jugador de fútbol
Figura 3. Representación de un protocolo de termografía dinámica con un jugador de fútbol antes y después de la inmersión en agua fría (ThermoHuman)

Aplicaciones termográficas

Como ya hemos visto gracias al objetivo publicación de Lahiri et al (2012), los trastornos vasculares o las enfermedades del tejido conjuntivo se evalúan e incluso diagnostican mediante termografía infrarroja. Como mencionaron Norheim et al (2018), los recalentadores lentos (10 %) podrían tener una mayor probabilidad de sufrir lesiones por frío o incluso la enfermedad de Raynaud. Esta es una condición médica en la que el espasmo de las arterias pequeñas provoca episodios de flujo sanguíneo reducido para terminar con las arteriolas. Por lo general, los dedos de las manos y, con menor frecuencia, los de los pies están involucrados. Como podemos ver en la figura 4, las diferencias en pies o manos tras la exposición al frío y su gradiente de temperatura cutánea son totalmente diferentes si se comparan con un sujeto sano.

manos y pies fríos vistos con termografía
Figura 4. Imágenes térmicas de un paciente con enfermedad de Raynaud y uno sano después de la exposición al frío (en el lado izquierdo) y la comparación de la descripción del gradiente de temperatura de la piel de manos y pies descrita por Ramírez-GraciaLuna et al. (2022) -lado derecho-

Conclusión

Una parte importante de la población (28 %) podría no recuperar la temperatura de sus extremidades después de una exposición al frío, lo que aumenta la probabilidad de sufrir lesiones por frío. Esto es extremadamente importante para las personas/profesionales que se ven obligados a estar expuestos a condiciones de frío extremo. La evaluación con termografía dinámica parece ser una buena tecnología para evaluar esta predisposición a sufrir tal incapacidad. La pregunta es: ¿a qué grupo pertenece usted, el de recalentamiento rápido, intermedio o lento?


Referencias


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