Periodo transitorio en el fútbol: las consecuencias del cese del entrenamiento y cómo revertirlas

Periodo transitorio en el fútbol: las consecuencias del cese del entrenamiento y cómo revertirlas

06/30/2022 Home

El periodo transitorio en el fútbol cada vez más se caracteriza por trabajos complementarios individualizados al jugador de fútbol. Clemente y col. (2021) ha querido saber si ese entrenamiento complementario puede ayudar a mitigar los efectos del cese de entrenamiento durante las vacaciones.

El periodo transitorio a menudo se caracteriza por una disminución en la carga de entrenamiento, un cese completo del entrenamiento o un programa de ejercicio individualizado con unos volúmenes más bajos, que tiene lugar en la época entre competiciones, normalmente el periodo de verano (Silva JR et al 2016). Las disminuciones significativas en el volumen, intensidad y frecuencia del entrenamiento durante el periodo transitorio pueden llevar al desentrenamiento y tener posibles efectos perjudiciales en el rendimiento y la composición corporal (Suarez-Arrones L et al 2019; Requena et al. 2017).

Cabe destacar que el desentrenamiento puede ocurrir no sólo fuera de temporada, sino también durante las vacaciones de invierno en la temporada (Rodriguez-Fernandez A et al 2018). Aunque el periodo transitorio varía de un país a otro, generalmente dura de 4 a 6 semanas (Vassilis S et al. 2019), mientras que el descanso en temporada puede durar 2 semanas.

Ambos tipos de periodos producen cambios en los niveles de acondicionamiento físico debido al descenso en el estímulo de entrenamiento que son reversibles cuando se retoma el entrenamiento. 

En la literatura científica se ha reportado que tanto los niveles de resistencia cardiovascular como la composición corporal se ve afectada por el desentrenamiento producido durante el periodo transitorio (se pierde masa muscular, se gana grasa corporal, se incrementa el tiempo para completar un sprint, se disminuye la potencia muscular, etc) (Clemente F, et al. 2021).

Aunque el periodo transitorio debería contemplar un espacio de descanso para el jugador (quizás más relacionado con la disminución del volumen de las sesiones intentando mantener la intensidad de las mismas, como si de un tapering se tratase), también se tiene que considerar un momento en el que reiniciar los entrenamientos, sobre todo con un trabajo individualizado, para ajustar el nivel de estado físico del jugador a unos mínimos necesarios para poder lidiar con las cargas que se van a acontecer durante la pretemporada (teniendo en cuenta que las pretemporadas generan un gran impacto inicial de carga sobre los jugadores debido a los incrementos abruptos tanto en el volumen como en la intensidad de los entrenamientos), donde se producen de manera repentina cambios en la carga de entrenamiento que puede ser peligroso para los jugadores, especialmente en los casos de bajo estado físico (como es el caso del desentrenamiento en el periodo transitorio) (Jaspers, S et al 2017). 

Se ha sugerido que el mantenimiento de buenos niveles de condición física puede moderar los picos de carga (que naturalmente ocurren durante la pretemporada), disminuyendo así la probabilidad de lesiones (Malone,S et al. 2017).

En ese sentido conocer cómo afecta el periodo transitorio a las capacidades físicas puede ayudar a controlar la vuelta a los entrenamientos atendiendo a las cualidades que sufren un mayor deterioro para una programación en progresión del entrenamiento.

Una revisión sistemática explica cómo afecta el cese de entrenamientos a las capacidades durante el periodo transitorio.

Para ello, el grupo de Clemente F.M et al. (2021) realizó una revisión sistemática y metaanálisis de cómo afectaba el periodo transitorio (con y sin entrenamiento durante este) en las cualidades físicas y en el perfil fisiológico del jugador de fútbol.

Los autores incluyeron en la revisión aquellos estudios que al menos tenían un periodo de cese de entrenamiento de 2 semanas, que fueran estudios realizados en futbolistas sanos sin restricción de edad o nivel competitivo y que estuvieran en el periodo transitorio. Además las variables que tenían que medir eran el porcentaje de grasa (%), el consumo de oxígeno máximo (VO2max ml/kg/min), la distancia en el yo-yo intermittent test (metros), el tiempo en el sprint (segundos), el salto con contramovimiento (cm) y la habilidad de repetir esprines (tiempo total en segundos). 

periodo transitorio y capacidad aeróbica

Los resultados muestran como para el consumo de oxígeno el cese del entrenamiento disminuye la capacidad entre un -3,4 y un -21,2% si se suspende por completo la actividad.

Mientras que, para los jugadores profesionales de fútbol que mantuvieron cierto grado de actividad física (OTP, off-season training program, por sus siglas en inglés) solo descendieron su perfil aeróbico entre un -0,8% y un -4,3%.  Los autores lo achacan a volúmenes bajos a unas intensidades del 50-60% de la frecuencia cardiaca.

Para los valores de la prueba Yo-Yo intermittent test los que cesaron el entrenamiento disminuyeron entre un -14,8 y un -22,6%, pero si se habían mantenido activos esta variable no se vió afectada.

periodo transitorio y porcentaje de grasa

Los cambios en la composición corporal durante el cese del entrenamiento eran de esperar debido a la relación entre la masa muscular y el tejido adiposo, que incrementan el porcentaje de grasa.

Para el grupo que cesaba el entrenamiento completamente había unos cambios incrementales entre el 0,7 y el 10,3%, mientras que seguir un programa individualizado de entrenamiento no aseguraba mantener a raya el peso ya que también incrementaba entre el 1 y 18,3%. Los autores achacan estos incrementos a los cambios en los hábitos de vida durante el periodo transitorio.

periodo transitorio y capacidad neuromuscular

En relación al salto con contramovimiento (CMJ) los resultados muestran una disminución significativa de los valores de potencia tanto para los jugadores inactivos como para los que realizaron un programa de entrenamiento. Estos resultados mostraron una disminución de entre un -2,1 y un -6,3%.

La potencia es una de las capacidades que más se ve afectada, los autores achacan estos resultados al tipo de programa ya que en su mayoría los OTP eran o trabajos de carrera a moderada intensidad o una combinación de carrera  y ejercicios de fuerza a baja velocidad y moderada intensidad. Por lo tanto, una falta de estímulo de potencia del tren inferior podría explicar los efectos perjudiciales del cese del entrenamiento y del OTP. En ese sentido, los OTP deberían incorporar un adecuado estímulo neuromuscular para reducir el efecto del DT en el CMJ (Maio Alves J, et al 2010)..

Por último, los resultados en el tiempo del sprint muestran un efecto perjudicial de ambas estrategias, el periodo transitorio van a aumentar el tiempo hasta completar un sprint entre un 2,4 y un 3,3%. Los autores atribuyen este aumento de los tiempos a que la mejora en el sprint requiere de un estímulo apropiado basado en entrenamiento a alta velocidad. El OTP se podría beneficiar de las mejoras si añadiera: un entrenamiento de sprint a determinadas distancias, esprintar a cerca de la máxima velocidad (>90%) y realizar intervenciones combinadas con entrenamiento de fuerza y potencia. 

Además, los autores resaltan la heterogeneidad tanto de la muestra como de las estrategias de OTP, como una de las limitaciones. En un análisis en profundidad de los estudios los autores destacan que los estudios que evitaban el DT o que incluso mejoraban las capacidades eran los que usaban frecuencias altas con métodos de alta intensidad. 

Qué estrategias se deberían implementar para mantener las capacidades durante el periodo transitorio.

Con el fin de mantener las capacidades y estandarizar unos niveles de acondicionamiento mínimos para el principio de la nueva temporada, se debería tener en cuenta el entrenamiento indoor (sala de pesas) que contemple el estímulo de la fuerza, la potencia y la pliometría que de forma general no tiene tanto protagonismo durante la temporada, debería ser el núcleo del trabajo durante el periodo transitorio. También se deberían mantener los entrenamientos de sprint y de la habilidad de repetir esprines que se continúan durante la temporada. Asimismo, algún tipo de entrenamiento cardiovascular se debería implementar para intentar evitar una caída severa de la capacidad (eventualmente un entrenamiento de HIIT a la semana). 

A este respecto la NSCA ha sacado un posicionamiento para el entrenamiento en el periodo transitorio y la vuelta a la competición. Donde establecen la regla FIT (Frecuencia, Intensidad relativa al volumen, Tiempo de descanso entre intervalos; para minimizar la probabilidad del daño muscular) (Caterisano, A. et al. 2019). 

  • La frecuencia de entrenamiento se define como el número de sesiones completadas por semana para un grupo muscular específico o tipo de movimiento (McMaster et al. 2013). La programación debe cumplir los criterios de cómo distribuir los ejercicios en el entrenamiento para cumplir con los parámetros de frecuencia. Se recomienda que la frecuencia no exceda de 3 días a la semana por movimiento en la primera semana después del cese y que no exceda de 4 días en la segunda semana.
  • La intensidad relativa al volumen (IRV) es una derivada del volumen total que incluye los porcentajes de 1RM (95,107,138) y se calcula con la siguiente ecuación: Series x Repeticiones x %1RM como un decimal = a las unidades de IRV. La programación permite modular la variable de series, repeticiones y %RM para cumplir las unidades de IRV. En una revisión de McMaster et al. (2013) indican que las unidades de IRV entre 11 y 20 proveen las mayores ganancias de fuerza, mientras que entre 21 y 30 producen ganancias de fuerza pero en menor medida, y por debajo de 11 no son adecuadas para ganar fuerza. El comité de la NSCA recomienda un IRV entre 11 y 30 por músculo o movimiento. IRVs por encima de 30 están contraindicados en las dos semanas siguientes a un periodo de inactividad.
  • El tiempo de descanso entre intervalos, también denominado con ratio de trabajo-descanso (W:R por sus siglas en inglés work-to-rest ratio), esta variable es vital para disminuir el riesgo de rabdomiolisis, que se debe a un alto volumen de entrenamiento o entrenamientos híbridos que mezclan entrenamientos de fuerza en circuito con esprines. En la mayoría de casos de rabdomiolisis el W:R era 1:1. El tiempo de descanso es necesario para que el sistema cardiovascular provea de oxígeno a los músculos y reduzca el potencial daño muscular. Consecuentemente, la NSCA recomienda en la primera semana de sesiones en el gimnasio un ratio de W:R de 1:4 la primera semana y de 1:3 la segunda semana. La tabla resume estas reglas.
 vuelta post periodo transitorio
Tabla 1. Consenso de la NSCA para la vuelta post periodo transitorio. Extraído de Caterisano et al. 2019

El reentrenamiento es especialmente efectivo para recuperar la fuerza y la hipertrofia muscular debido a la evidencia de que los mionucleos musculares se mantienen incluso después de una atrofia extrema, lo que permiten una vuelta a la adaptación mejor (lo que antes se entendía como memoria muscular) (Gunderson et al 2016)

Para ese reentrenamiento valdrían dos semanas de transición donde la carga aumente en progresión para recuperar los valores de fuerza y las capacidades perdidas después de la inactividad. Lo que los autores del posicionamiento de la NSCA recomiendan es empezar por un volumen del 50% (con respecto a los valores de temporada) la primera semana con un W:R de 1:4, para avanzar al 30% de volumen la segunda semana con un W:R de 1:3, un 20% de reducción del volumen la tercera semana y un 10% la cuarta semana.

Aplicar la regla FIT a los ejercicios pliométricos es más complicado debido a las diferencias de peso y los niveles de fuerza relativos de los atletas, pero una estimación se podría obtener utilizando la regla 50/30/20/10. Por ejemplo, basado en las recomendaciones de 120-140 contactos durante la temporada, en la primera semana no se deberían exceder de 70 contactos, de 100 contactos en la segunda semana, para el atleta medio. Estos parámetros se deberían modificar para los atletas con una masa corporal elevada o con bajos niveles de fuerza relativa. El atleta medio podría retomar los volúmenes normales en las semanas 3 y 4 mientras que los atletas que necesitan más cuidado deberían seguir con una reducción del 20 y el 10% en esas semanas.

Los autores también recomiendan, al igual que los autores de la revisión del periodo transitorio, una evaluación de las capacidades físicas para establecer el perfil de acondicionamiento físico de los jugadores en la vuelta a los entrenamientos es esencial por dos razones: la primera porque es un momento ideal en el que los efectos del entrenamiento no van a influir sobre el estado del jugador y porque es un punto de partida sobre el que generar un proceso de evolución de las capacidades físicas del jugador.

Metodología ThermoHuman
Figura 1 Metodología ThermoHuman

En ese sentido la termografía desde la primera imagen nos puede informar del estado fisiológico del jugador. Desde la primera toma permite establecer perfiles basales de los jugadores e informar de lesiones o procesos de regeneración antiguos, usando la métrica de las asimetrías térmicas. Además, se pueden realizar correlaciones con otros test como el Yo-Yo intermittent test, el RSA o el de sprint para valorar qué perfiles de temperatura absoluta están más relacionados con los jugadores orientados a la potencia o a la resistencia cardiovascular.

Conclusiones

Los efectos perjudiciales en la composición corporal y en el estado de acondicionamiento del jugador que se producen durante el cese de entrenamiento en el periodo transitorio, podrían verse amortiguados por un entrenamiento individualizado durante este periodo, sobre todo para los valores de consumo de oxígeno y de repetir esfuerzo a alta intensidad.

Analizar las capacidades mediante una evaluación, como la termografía, es interesante para conocer el estado fisiológico del atleta.

Futuras líneas de investigación deberían valorar cual es la mínima dosis efectiva de ese programa individualizado para mantener la cualidades durante el periodo transitorio y cuales son las consecuencias a medio y largo plazo durante la temporada de llevar a cabo trabajo específico. Además ese trabajo específico debería focalizarse en aquellas capacidades que luego durante la temporada no tienen tanto espacio para el trabajo y promover hábitos de vida saludables.


Referencias

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