Contenido actualizado a 04/08/2026
En el ámbito del rendimiento deportivo, mantener una temperatura central constante es un mecanismo fisiológico crucial. Sin embargo, la temperatura de la piel (Tsk) es altamente variable y actúa como un indicador directo de la capacidad termorreguladora individual. Durante el ejercicio, el exceso de calor metabólico generado por la contracción del músculo esquelético se transfiere hacia la superficie para ser disipado, un proceso mediado por la vasodilatación y el flujo sanguíneo periférico.
Si bien factores ambientales y circadianos influyen en esta respuesta térmica, las características antropométricas del atleta juegan un papel mecánico determinante. Un estudio publicado en Journal of Thermal Biology por Korman et al. (2024) investigó cómo interactúan componentes corporales específicos, evaluados mediante tecnología DXA (Dual-energy X-ray Absorptiometry), con la respuesta de la temperatura de la piel medida con termografía infrarroja durante un ejercicio progresivo hasta la extenuación y su posterior recuperación.
Metodología: DXA y monitorización termográfica
Para aislar el efecto del tipo de entrenamiento y la capacidad aeróbica, el estudio analizó a 42 atletas masculinos divididos en cuatro perfiles fisiológicos distintos (potencia-velocidad frente a resistencia):
- Jugadores de fútbol sala.
- Atletas de resistencia.
- Velocistas.
- Corredores recreativos.
Protocolo de evaluación
- Composición corporal Gold Standard: Se utilizó absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) para cuantificar con alta precisión la masa muscular esquelética activa, el tejido graso total y el tejido graso específico de los miembros inferiores. Este método supera las limitaciones de herramientas previas como la bioimpedancia (BIA) o la medición de pliegues cutáneos.
- Evaluación térmica longitudinal: Se registró la Tsk mediante termografía infrarroja en tres fases:
- En reposo basal.
- Durante un test incremental en cinta rodante hasta el agotamiento.
- Durante un periodo de recuperación de 30 minutos.
Resultados principales
1. La dinámica de la temperatura de la piel durante la carrera
Independientemente del grupo deportivo, se observó un patrón fisiológico claro:
- Fase de ejercicio: La Tsk de los miembros inferiores comenzó a descender desde el inicio del esfuerzo, mostrando una caída estadísticamente significativa (p < 0.001) al alcanzar velocidades de 12 km/h. Esto se asocia a una respuesta de vasoconstricción periférica que redistribuye la sangre hacia la musculatura activa.
- Fase de recuperación: Inmediatamente después del esfuerzo, se produjo un recalentamiento rápido de la piel, especialmente acentuado durante los primeros 5 minutos, mediado por la vasodilatación reactiva para evacuar el calor acumulado.
El papel del tejido adiposo: Se encontró una correlación negativa significativa entre la Tsk y tanto el porcentaje de grasa total (r entre -0.51 y -0.63) como el porcentaje de grasa en extremidades inferiores (r entre -0.50 y -0.71). A mayor cantidad de grasa, menor temperatura de la piel registrada en todas las etapas del test.
2. El mito del Índice de Masa Corporal (IMC) y el músculo
- El IMC no es fiable: El estudio demostró que la correlación entre la Tsk y el IMC fue inconsistente (presente solo al inicio del ejercicio y en la recuperación). En deportistas de élite, el IMC no diferencia entre hipertrofia muscular y tejido adiposo, por lo que no debe usarse para predecir alteraciones térmicas.
- Sin correlación con la masa muscular: Contrariamente a la hipótesis de que un músculo más grande (mayor generador de calor) induciría mayor Tsk en superficie, no se observó correlación entre la Tsk y la masa muscular esquelética o el índice relativo de músculo esquelético.
Aplicaciones prácticas: Interpretando la termografía en el Alto Rendimiento
Los hallazgos de este estudio demuestran que el complejo piel-tejido subcutáneo no solo actúa como un simple aislante pasivo, sino que tiene un rol intrincado en el intercambio de energía térmica. Esto tiene aplicaciones directas en el día a día de un cuerpo técnico:
- Contextualización del Baseline térmico: Al evaluar el patrón térmico basal de un equipo, los preparadores físicos deben conocer la composición corporal real (vía DXA) de sus atletas. Jugadores con un mayor porcentaje graso subcutáneo presentarán, de forma natural, perfiles de Tsk basal más bajos (efecto aislante). Esto no indica patología, sino una morfología distinta.
- Gestión de la disipación del calor (Fatiga térmica): Dado que la grasa actúa frenando el flujo de calor muscular hacia la piel, los atletas con mayor tejido adiposo periférico podrían tener más dificultades para disipar el calor metabólico profundo durante ejercicios máximos. Se deben prever estrategias activas de cooling en estos perfiles.
- No usar el IMC como variable de ajuste: En el software y bases de datos de análisis térmico, el IMC debe descartarse como factor de corrección en atletas de élite. La estratificación del riesgo debe basarse en métricas de composición corporal directas (como el tejido graso segmentado).
Conclusión
Correr a intensidades crecientes hasta la extenuación induce un descenso gradual de la temperatura cutánea en los miembros inferiores, seguido de un recalentamiento post-ejercicio. La termografía revela que esta dinámica está fuertemente modulada por el porcentaje de tejido graso, el cual presenta una correlación inversa significativa con la $T_{sk}$. Por tanto, integrar datos precisos de composición corporal es un requisito metodológico para interpretar correctamente las adaptaciones termorreguladoras y la gestión de cargas en atletas profesionales.
Referencia
- Korman, P., Kusy, K., Straburzyńska-Lupa, A., Sillero-Quintana, M., Zarębska, E., & Zieliński, J. (2024). Exploring the correlation of skin temperature and body composition in athletes undergoing exhaustive physical exercise. Journal of Thermal Biology, 123, 103918.