Salud
Artículos científicos

Termografía plantar y dolor lumbar

Julio Ceniza Villacastín

2/13/2025

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2/13/2025
Termografía plantar y dolor lumbar
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En la publicación de hoy exploramos la relación entre la termografía infrarroja y la intensidad del dolor lumbar. Analizamos la evidencia científica que demuestra cómo las diferencias térmicas en la planta del pie pueden estar vinculadas con la regulación autonómica y la percepción del dolor. Descubriremos cómo esta herramienta no invasiva puede aportar información valiosa en la evaluación y seguimiento del dolor lumbar, permitiendo una mejor comprensión de su origen y posible tratamiento

Introducción

El dolor lumbar crónico (LBP, por sus siglas en inglés) es una de las condiciones musculoesqueléticas más comunes en la población adulta, afectando significativamente la calidad de vida y la funcionalidad de quienes lo padecen. Aunque las técnicas de imagen convencionales, como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC), permiten evaluar alteraciones estructurales, no siempre explican la intensidad del dolor ni sus variaciones individuales.

En este contexto, la termografía infrarroja (IRT) ha emergido como una herramienta complementaria para evaluar disfunciones del sistema nervioso autónomo y patrones térmicos asociados con diversas patologías. A través de la medición de la temperatura cutánea, la termografía permite identificar alteraciones en la circulación y la actividad simpática, ofreciendo una visión funcional del problema.

Un estudio de Zaproudina et al. (2006) exploró la relación entre la temperatura de la superficie plantar y la intensidad del dolor lumbar, destacando el potencial de la termografía como un indicador fisiológico de esta afección. Sus hallazgos abren nuevas posibilidades para una evaluación más objetiva del dolor lumbar crónico y su impacto en la función neuromuscular.

Termografía infrarroja y dolor lumbar

La termografía infrarroja es una técnica no invasiva y libre de radiación que permite detectar alteraciones térmicas en la piel, reflejando cambios en la regulación del sistema nervioso simpático y posibles desequilibrios vasculares. En el contexto del dolor lumbar, esta tecnología ofrece una forma objetiva de evaluar anomalías térmicas asociadas con la disfunción autonómica y la circulación periférica.

El estudio de Zaproudina et al. (2006) investigó si los cambios de temperatura en la superficie plantar podían estar relacionados con la intensidad del dolor lumbar y las respuestas vasomotoras en pacientes con esta afección. Dado que la temperatura cutánea está influenciada por el flujo sanguíneo y la actividad del sistema nervioso autónomo, su medición puede proporcionar información relevante sobre la fisiopatología del dolor lumbar y su posible origen.

Metodología del estudio

Los investigadores analizaron a 65 pacientes con dolor lumbar crónico (LBP) unilateral y 20 sujetos sin antecedentes de dolor lumbar. Se tomaron imágenes térmicas de la zona lumbar y de las extremidades inferiores, incluyendo la superficie plantar, para evaluar posibles diferencias térmicas entre los dos lados del cuerpo.

Características de los participantes:

  • Grupo LBP: 65 pacientes con dolor lumbar crónico unilateral (29 hombres y 36 mujeres, edad: 30-51 años).
  • Grupo control: 20 personas sin LBP (7 hombres y 13 mujeres, edad: 30-49 años).

Evaluaciones clínicas realizadas:

  • Intensidad del dolor: Medida con una escala visual analógica (VAS, 0-100).
  • Movilidad espinal: Pruebas de Schober modificado, elevación de pierna recta (SLR), distancia dedo-suelo y flexión lateral.
  • Discapacidad funcional: Cuestionario de Oswestry (ODI).

Mediciones termográficas:

  • Cámara infrarroja IRTIS Ltd. con resolución de 0.05°C.
  • Imágenes térmicas de la espalda baja y extremidades inferiores (superficie anterior, lateral y posterior), así como la planta del pie.
  • Se consideró anómala cualquier diferencia de temperatura interlateral superior a 0.38°C.

La medición se realizó bajo condiciones controladas, asegurando que los sujetos estuvieran adecuadamente aclimatados antes de la toma de imágenes térmicas. Esto garantizó que las variaciones térmicas detectadas fueran atribuibles al estado clínico de los pacientes y no a factores externos.

Resultados principales del estudio

Los hallazgos indicaron una relación significativa entre la temperatura plantar y la intensidad del dolor lumbar. Se observó que los pacientes con mayor dolor presentaban diferencias térmicas más pronunciadas entre ambos pies, lo que sugiere un posible desbalance en la regulación autonómica.

Diferencias térmicas en la planta del pie:

  • Pacientes con LBP mostraron mayor asimetría térmica en la superficie plantar en comparación con el grupo control.
  • El 50.8% de los pacientes con dolor lumbar presentaron temperaturas más bajas en el lado afectado, lo que sugiere una respuesta vasoconstrictora exacerbada.
  • Los pacientes con el lado afectado más frío reportaron mayor intensidad de dolor (51.8 vs. 34.9, p < 0.001).

Efecto del dolor irradiado:

  • Aquellos con dolor irradiado a la pierna presentaron diferencias térmicas más marcadas en comparación con aquellos con dolor lumbar localizado. Esto sugiere que la afectación de estructuras nerviosas podría generar respuestas autonómicas más intensas, reflejadas en la temperatura plantar.

Asociación con movilidad y discapacidad:

  • Diferencias térmicas en la zona lumbar correlacionaron con la flexión lateral y la elevación de pierna recta.
  • El índice de discapacidad de Oswestry (ODI) se asoció con diferencias térmicas en la pierna (p < 0.05), lo que sugiere que la alteración térmica no solo es un marcador de dolor, sino también de limitación funcional.

Alteraciones térmicas y disfunción autonómica:

  • Se observó una vasoconstricción más pronunciada en pacientes con mayor dolor, reflejando una posible disfunción autonómica. Esto indica que, además de la afectación estructural, en el dolor lumbar pueden intervenir mecanismos reguladores del flujo sanguíneo y la respuesta simpática.

Estos resultados sugieren que la termografía plantar podría ser un indicador útil para evaluar la severidad del dolor lumbar y alteraciones en la regulación autonómica. Su uso en la práctica clínica podría ayudar a identificar casos en los que el dolor esté influenciado por factores neurovasculares y no solo por daño estructural.

Conclusiones del estudio

Los resultados obtenidos por Zaproudina et al. (2006) resaltan el potencial de la termografía plantar en el análisis del dolor lumbar. Destacando:

  • La termografía infrarroja plantar puede ser un indicador fisiológico útil en la evaluación de pacientes con dolor lumbar crónico (LBP).
  • Diferencias térmicas interlaterales en la superficie plantar fueron significativamente más altas en pacientes con LBP en comparación con sujetos de referencia, lo que sugiere su aplicación en la evaluación de disfunciones autonómicas.
  • La persistencia de un perfil térmico anómalo en la planta del pie podría reflejar mecanismos de regulación simpática alterados en estos pacientes.
  • Aunque la termografía no reemplaza otras técnicas de imagen estructural (como RM o TC), puede ser una herramienta complementaria valiosa en el estudio de alteraciones funcionales en LBP.

Aplicaciones clínicas de la termografía en el dolor lumbar

La monitorización de la temperatura plantar mediante termografía infrarroja se presenta como una herramienta para:

  • Evaluación de la disfunción autonómica: Las diferencias de temperatura pueden reflejar alteraciones en la respuesta simpática y en la circulación periférica, lo que permite un análisis más detallado del estado neuromuscular del paciente.
  • Seguimiento de la progresión del dolor lumbar: Al ser una técnica no invasiva y reproducible, permite analizar cambios en la respuesta térmica del paciente a lo largo del tiempo.
  • Valoración del tratamiento: Puede servir para evaluar la efectividad de intervenciones terapéuticas, ya que una normalización de la temperatura podría reflejar mejoras en la función neuromuscular y el control del dolor.

Referencias

Zaproudina, N., Ming, Z., & Hänninen, O. O. (2006). Plantar infrared thermography measurements and low back pain intensity. Journal of Manipulative and Physiological Therapeutics, 29(3), 219-223.

Uematsu, S., Jankel, W. R., Edwin, D. H., Kim, W., Kozikowski, J., Rosenbaum, A., & Long, D. M. (1988). Quantification of thermal asymmetry: part 2: application in low-back pain and sciatica. Journal of neurosurgery, 69(4), 556-561.

Alfieri, F. M., Lima, A. R. S., & Battistella, L. R. (2019). Superficial temperature and pain tolerance in patients with chronic low back pain. Journal of bodywork and movement therapies, 23(3), 583-587.

Roy, R. A., Boucher, J. P., & Comtois, A. S. (2013). Comparison of paraspinal cutaneous temperature measurements between subjects with and without chronic low back pain. Journal of manipulative and physiological therapeutics, 36(1), 44-50.