

El béisbol es uno de los deportes más exigentes a nivel biomecánico, particularmente en los movimientos de lanzamiento y bateo. Su alta incidencia lesional ha provocado un interés científico en torno a la epidemiología de sus lesiones. Este conocimiento abre la puerta a la integración de nuevas tecnologías, como la termografía infrarroja (IRT).
En este artículo abordamos los datos más relevantes – publicados por autores destacados como Bakshi, Bullock o Ledbetter entre otros – sobre la incidencia lesional en béisbol, los factores de riesgo más frecuentes y cómo la termografía podría contribuir en este contexto.
Diversas revisiones y estudios epidemiológicos coinciden en que las lesiones por sobreuso en el béisbol afectan predominantemente al miembro superior, especialmente en hombro y codo, como consecuencia del elevado estrés mecánico repetitivo que implican los gestos de lanzamiento (Oyama, 2012; Mine et al., 2021).
Un estudio reportó que el 14–20% de todas las lesiones en jugadores amateur adultos están localizadas en el hombro (Mine et al., 2021), mientras que, entre los lanzadores juveniles, el 26% ha reportado dolor en el codo (Bullock et al., 2018). En jugadores profesionales, las lesiones de codo pueden representar hasta el 22% del total de lesiones (Bullock et al., 2018; Oyama, 2012).
Estas lesiones tienen un impacto directo en el rendimiento, así como implicaciones económicas para el club, pérdida de entrenamientos o partidos, necesidad de intervenciones quirúrgicas y, en casos severos, el final prematuro de la carrera deportiva (Bakshi et al., 2020; Mine et al., 2021).
Las lesiones en el béisbol, especialmente las que resultan en la designación en la lista de lesionados de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), son comunes y un problema persistente y significativo. La tasa general de lesiones en la MLB fue de 3.61 por cada 1000 exposiciones de atletas entre 2002 y 2008. Se observó un aumento significativo del 37% en las lesiones entre 2005 y 2008. La tasa más alta de lesiones durante la temporada se produce en abril (5.73/1000 exposiciones) y la más baja en septiembre (0.54/1000 exposiciones).
Los datos epidemiológicos se han enriquecido gracias a revisiones de alto nivel que permiten identificar patrones y factores de riesgo. A continuación, se resumen los más relevantes:
Lanzadores (Pitchers):
Jugadores de Posición (Fielders/Batters):
Relación carga de trabajo y lesiones (Principalmente Lanzadores):
El aumento de la carga de trabajo de lanzamiento se asocia con un mayor riesgo de dolor, lesión y fatiga del brazo en lanzadores de ligas pequeñas y de escuela secundaria. Sin embargo, el consenso es limitado para lanzadores universitarios y profesionales.
Parece que lanzar con fatiga en el brazo es un factor significativo de riesgo, independientemente del número de lanzamientos. Algunos autores como Bakshi et al., (2020) señalan que los lanzadores que lanzan más de 400 lanzamientos por temporada pueden experimentar una disminución de la fuerza del supraespinoso. Señalar que se trataba de jugadores en formación, sin embargo, una menor experiencia en el jugador se asocia con lesiones del UCL en lanzadores profesionales.
Además, las velocidades de lanzamiento más altas (especialmente la recta, el cambio y la curva) se asocian con un mayor riesgo de lesión del UCL en lanzadores profesionales (Oyama, 2012).
Algunos autores proponen que el conteo total de lanzamientos, incluyendo los calentamientos en el bullpen y entre entradas, podría ser una medida más precisa de la carga de trabajo acumulada. Asimismo, los lanzadores profesionales lesionados lanzaron significativamente más lanzamientos de calentamiento.
A pesar del alto nivel de especialización del béisbol y la evidencia sobre lesiones, así como la necesidad de tener información sobre la carga interna de los jugadores en baseball, la aplicación de termografía infrarroja en este deporte es limitada.
Sin embargo, existen sólidos argumentos para su integración, el uso de la termografía en otros deportes y en sus diferentes aplicaciones en la salud, le dan un gran potencial para ser aplicada también en el baseball.
Por tanto, la termoggrafía ha demostrado su utilidad en deportes (como soccer, fútbol amerciano, hockey, baloncesto, etc.) donde se ha utilizado como herramienta para el control de la carga interna, apoyo al diagnóstico y control de la fatiga, entre otros. El béisbol, por su mecánica específica y alta repetitividad, posee las necesidades para su implementación.
La epidemiología de las lesiones en béisbol está ampliamente documentada, y la ciencia ha identificado múltiples factores de riesgo que permiten abordar la prevención desde una perspectiva individualizada.
A la vista de esta evidencia, la termografía infrarroja se posiciona como una herramienta interesante que puede facilitar el seguimiento fisiológico, el control de cargas y la toma de decisiones.
Integrarla de forma eficiente y con rigor en los cuerpos técnicos y médicos podría mejorar la salud y el rendimiento de los jugadores de manera individualizada.