

La termografía nos ofrece información objetiva sobre cómo el calentamiento. Analizamos un estudio con la temperatura de la rodilla antes y después del ejercicio
El calentamiento es un paso esencial antes de cualquier entrenamiento o competición. Sin embargo, no todos los tipos de calentamiento producen los mismos efectos en el organismo. ¿Conviene más un calentamiento estático o dinámico? Un estudio reciente publicado en Frontiers in Physiology aporta una nueva perspectiva gracias a la termografía infrarroja: observar en tiempo real cómo responde la rodilla a cada tipo de preparación.
Un total de 85 jóvenes (46 hombres y 39 mujeres) participaron en la investigación. Se dividieron en dos grupos: uno realizó un calentamiento estático (estiramientos mantenidos tras carrera ligera) y otro un calentamiento dinámico (movimientos repetidos de flexión, extensión, aducción y abducción).
Después, todos completaron un ejercicio de cambio de dirección (COD) de 90°, un movimiento que exige alta carga sobre la articulación de la rodilla y que está asociada a un mayor riesgo de lesiones, como la del ligamento cruzado anterior - LCA. Mediante una cámara termográfica (modelo FLIR E54) se registró la temperatura de la rodilla en cuatro momentos:
Se analizaron cuatro regiones de interés: anterior superior, anterior inferior, posterior superior y posterior inferior.
Los hallazgos fueron:
Un descenso de la temperatura cutánea puede interpretarse como un redireccionamiento del flujo sanguíneo: la sangre se desvía de la piel hacia los músculos que van a trabajar. En otras palabras, indica que los tejidos profundos están más preparados para afrontar la carga.
En este sentido, el calentamiento estático parece facilitar mejor esta respuesta térmica en la rodilla antes de un ejercicio exigente como el COD de 90°, lo que podría ayudar a prevenir lesiones y optimizar el rendimiento.
Los resultados ofrecen información útil para entrenadores, preparadores físicos y profesionales de la salud:
El estudio muestra que no todos los calentamientos son iguales: la elección entre estático y dinámico puede influir en la preparación fisiológica de la rodilla. Gracias a la termografía, hoy sabemos que el calentamiento estático provoca adaptaciones térmicas más marcadas, especialmente en los hombres, lo que podría traducirse en una mejor preparación articular para esfuerzos de alta demanda.
En un contexto en el que la prevención de lesiones y la optimización del rendimiento son prioridades, combinar evidencia científica con herramientas objetivas como la termografía abre nuevas oportunidades para el entrenamiento individualizado.
Trovato, B., Sortino, M., Petrigna, L., Roggio, F., & Musumeci, G. (2024). The influence of static and dynamic warm-up on knee temperature: infrared thermography insights before and after a change of direction exercise. Frontiers in Physiology, 15, 1393804.