

La exposición al frío y la hipoxia, dos condiciones comunes en entornos de montaña, deportes de resistencia y situaciones operativas, genera un escenario ideal para observar cómo se comporta nuestra fisiología periférica. En particular, la mano es un territorio altamente sensible a los cambios en perfusión y vasomotricidad, lo que la convierte en una región clave para estudiar los efectos del estrés térmico.
En este artículo analizamos un interesante estudio científico que evaluó cómo varía la temperatura de la mano durante y después de una inmersión en agua fría bajo dos condiciones: normoxia y hipoxia normobárica. Para ello, se utilizaron termopares e infrared thermography como herramientas principales de medición térmica .
Durante la inmersión de la mano en agua a 8 °C durante 30 minutos, los investigadores observaron que:
Este punto es especialmente importante, ya que durante décadas se ha asumido que la hipoxia potencia la vasoconstricción durante el frío. Sin embargo, este estudio confirma que cuando la exposición es aguda y controlada, la influencia de la hipoxia sobre la respuesta al frío no es tan marcada como se creía.
Donde sí aparecen diferencias claras es en la fase posterior a la inmersión. Durante los 15 minutos de recuperación espontánea, la termografía mostró que:
Esta atenuación del recalentamiento parece estar relacionada con:
En conjunto, el estudio sugiere que la recuperación térmica periférica es el punto débil cuando aparece hipoxia aguda.
Los resultados abren la puerta a múltiples aplicaciones tanto en rendimiento como en salud:
Una mano que tarda más en recuperar temperatura está más expuesta a sufrir daño tisular, sobre todo si la exposición al frío es prolongada.
Alpinistas, esquiadores, corredores de trail o personal militar podrían beneficiarse de la monitorización térmica en condiciones hipóxicas.
El retraso en el recalentamiento puede servir como marcador temprano de disfunción vascular inducida por hipoxia, incluso sin cambios significativos durante el enfriamiento.
La termografía ofrece una ventana objetiva, no invasiva y detallada para analizar cómo el cuerpo gestiona la redistribución del flujo sanguíneo.
El estudio demuestra que:
Estas diferencias en la fase de recuperación térmica podrían ayudar a explicar por qué la incidencia de lesiones por frío aumenta en entornos de altitud, donde la hipoxia actúa como un factor adicional de estrés fisiológico.
La termografía emerge así como una herramienta especialmente valiosa para monitorizar estas respuestas, permitiendo una evaluación precisa, rápida y completamente no invasiva.
Keramidas, M. E., Kölegård, R., Mekjavic, I. B., & Eiken, O. (2014). Acute effects of normobaric hypoxia on hand-temperature responses during and after local cold stress. High Altitude Medicine & Biology, 15(2), 183-191.