

Un reciente estudio publicado en el Journal of Human Kinetics ha puesto bajo el foco de la termografía infrarroja a los atletas Máster para entender cómo el ejercicio de alta intensidad modula la respuesta fisiológica con el paso de los años.
La investigación, realizada durante el Campeonato de Europa de Atletismo Máster en Pista Cubierta, analizó a 148 atletas masculinos divididos en tres categorías generacionales: de 35 a 45 años, de 50 a 65 y mayores de 70 años. El objetivo central fue determinar si los cambios involutivos afectan la capacidad de disipar calor y redistribuir el flujo sanguíneo tras el esfuerzo máximo de una competición.
La metodología empleada destacó por su rigor en condiciones de campo. Los investigadores aplicaron el protocolo RAMP durante el calentamiento y realizaron capturas térmicas de los miembros inferiores en dos momentos críticos: en estado de reposo tras una fase de aclimatación y exactamente cinco minutos después de la carrera. Se monitorizaron regiones de interés específicas como el recto femoral, el bíceps femoral, el gastrocnemio y el tibial anterior, asegurando la precisión anatómica a través de marcadores físicos colocados por especialistas.
Los resultados revelaron un fenómeno fascinante: solo el grupo más joven (35-45 años) mostró cambios térmicos estadísticamente significativos, caracterizados por un descenso de la temperatura cutánea en músculos clave como el recto femoral (Δ = - 0,63ºC). Este enfriamiento superficial se interpreta como una redistribución eficiente del flujo sanguíneo, donde el organismo prioriza la perfusión de los músculos activos sobre la periferia cutánea. Por el contrario, en los grupos de mayor edad, estas variaciones fueron mucho más sutiles y no alcanzaron relevancia estadística, lo que sugiere una estabilidad térmica notable a pesar del proceso de envejecimiento.
Una de las conclusiones más relevantes para la divulgación deportiva es que el entrenamiento de larga duración parece actuar como un factor protector que mitiga el deterioro de los mecanismos termorreguladores. Mientras que en la población general el umbral de sudoración aumenta y la eficiencia cardiovascular decae drásticamente después de los 40 años, los atletas Máster del estudio demostraron mantener una homeostasis térmica y una simetría entre extremidades que contradice los patrones de envejecimiento sedentario. El historial deportivo, con una media de 18 años de experiencia entre los participantes, se posiciona así como la clave para preservar la densidad capilar y la capacidad de respuesta de los receptores térmicos.
Finalmente, el estudio subraya que la termografía no es solo una herramienta de diagnóstico clínico, sino un aliado estratégico para el monitoreo del rendimiento y la prevención de lesiones en atletas veteranos. La ausencia de asimetrías térmicas significativas en todas las edades analizadas sugiere que el entrenamiento sistemático ayuda a mantener la integridad funcional del sistema músculo-esquelético. Estos hallazgos refuerzan la idea de que el deporte de competición es una de las herramientas más efectivas para alcanzar un envejecimiento exitoso, permitiendo que el cuerpo siga respondiendo con eficiencia metabólica ante desafíos físicos de máxima exigencia.
Bibliografia
Adamczyk, J. G., Michalak, B., Gutkowski, Ł., Bałdyka, J., Sillero-Quintana, M., Boguszewski, D., Gryko, K., Mikołajec, K. & Kopiczko, A. (2026). Thermal Responses to Exercise in Male Master Track & Field Athletes: Monitoring during Competition. Journal of Human Kinetics, 101, 227–243. https://doi.org/10.5114/jhk/218447