Termografía y patología de espalda

Termografía y patología de espalda

02/08/2022 By : Alejandro del Estal, Víctor Escamilla & Ismael Fernández Home

En la publicación de hoy hablamos sobre la relación entre la termografía infrarroja y las lesiones y patologías de espalda más comunes. Veremos la evidencia científica sobre cómo la termografía nos puede ayudar a comprender mejor la patología clínica y subclínica de las principales razones del tan común dolor de espalda. Desde la contractura muscular hasta el quirófano, pasando por hernias, escoliosis y patología neurológica.

No es la primera vez que vemos en profundidad patología de columna: ya hemos visto estudios de casos clínicos de cirugía lumbar y de radiculopatía severa. Sin embargo, en esta publicación abrimos el espectro e intentaremos abordar las patologías más frecuentes (tanto clínicas como subclínicas) de columna vertebral, vistas desde la perspectiva de la termografía y fundamentadas con evidencia científica y casos recogidos con nuestra experiencia.

Patrón de normalidad, espalda sana

Antes de presentar patología de espalda, debemos entender cómo es, desde el punto de vista de la termografía, una espalda sana. Se caracteriza por tener una regularidad térmica en la línea media, a lo largo de toda la columna. En la figura 1a, se puede apreciar a simple vista esta homogeneidad térmica en la espalda de un sujeto sin patología ni dolor. Este es un hecho conocido desde el siglo pasado, donde numerosos estudios muestran que en sujetos sanos, la tendencia a la simetría térmica en todas las regiones del cuerpo es clara. Específicamente en espalda, en el estudio de Uematsu et al. 1988, se muestra una tabla comparativa de las diferentes regiones de la espalda en sujetos sanos (con medias de asimetrías inferiores a 0.3º C) y en sujetos con fenómenos de herniación (con medias de asimetrías superiores a 0.6º C).

Asimismo, en la figura 1b podemos ver fácilmente cómo un sujeto con patología de columna presenta un patrón anormal. Este tipo de patrón depende en gran medida de la patología específica, así como de su severidad. 

termografía de una espalda sana y un paciente de dolor lumbar
Figura 1. a) sujeto sano, línea media regular; b) sujeto con patología, interrupción de la línea, se aprecia un bloqueo a nivel lumbar.

Patrones de espalda con tendencia hipertérmica

En este apartado, encontramos principalmente patología subclínica. La evidencia la define sobre todo por la aparición de puntos gatillo miofasciales (PGM). Los PGM, también conocidos como contracturas musculares con dolor referido, no son considerados un ente patológico en sí pero sí están relacionados de manera directa con la sintomatología dolorosa del paciente. En la literatura científica sobre PGM y termografía, no existe consenso al respecto de su comportamiento térmico. Tenemos evidencia de poca calidad sobre la relación entre la aparición de PGM y una reducción de la temperatura de la piel (Girasol et al. 2018). Parece que los estudios más relevantes en este aspecto, que combinan tecnologías de pruebas de imagen como la ecografía con el hallazgo termográfico, consideran al PGM como una región ligeramente más caliente rodeada de regiones más frías. En la figura 2, podemos apreciar, de izquierda a derecha, el hallazgo ecográfico del PGM (a), seguido de la imagen termográfica (b) y del histograma (c), que muestra los picos de calor de la imagen térmica. Los autores explican este fenómeno por una potencial reducción del flujo sanguíneo de la región (Cojocaru et al. 2015). 

ecografía, termograma e histograma de PGM
Figura 2. Correlación entre PGM detectado por ecografía (a) y por termografía (b). En el termograma se pueden apreciar dos puntos de calor, correspondientes a dos PGM. En el histograma (c) podemos ver tres picos de calor, los dos laterales corresponden a los PGM y el central, a la línea de calor de la columna vertebral.

Patrones de espalda con tendencia hipotérmica

A día de hoy, la literatura científica relaciona en la mayoría de casos los hallazgos estructurales de pruebas de imagen en pacientes con patología nerviosa con resultados hipotérmicos estudiados con termografía. En esta publicación, se hizo una revisión narrativa sobre el comportamiento térmico de la radiculopatía y las compresiones nerviosas periféricas. La conclusión fue que cuando existe una patología que comprime una raíz nerviosa, el resultado térmico en el territorio que inerva es en la mayoría de los casos de menor temperatura que la misma región del lado sano. Se ha encontrado además una relación directa entre la disminución de la temperatura del territorio inervado por un nervio afectado y la limitación tanto en motricidad como en sensibilidad de dicha región. Las patologías que se encuadran dentro de esta clasificación van desde la radiculopatía hasta la fusión vertebral, pasando por la lesión medular, la hernia discal y la compresión ciática. Abordaremos este asunto en posteriores publicaciones. En la figura 3 podemos apreciar a simple vista el perfil hipotérmico en la región de la compresión nerviosa. 

espalda con isla fría vista con termografía
Figura 3. Espalda analizada con termografía. Paciente con un problema de compresión de varias raíces nerviosas a nivel dorsal izquierdo.

Patrones con tendencia normotérmica y con dolor de espalda

Muchos pacientes acuden a consulta con dolor lumbar, la famosa lumbalgia, pero sin una relación directa con un problema estructural, es decir, con una prueba de imagen sin diagnóstico de lesión ni daño tisular. En este tipo de casos, cuando se realiza un análisis termográfico, el resultado térmico suele ser inconcluyente, tanto desde la evidencia científica (Alfieri et al. 2019; Roy et al. 2013) como desde nuestra experiencia clínica. El motivo principal es que la fisiología de la región no se ha modificado, por lo que la temperatura se mantiene estable y sin asimetrías. Sin embargo, sí ha habido una modificación en la sensibilidad de la región, lo que explica el motivo de consulta, teniendo como causa principal un origen en factores contextuales, como estrés laboral o problemas de sueño (Buruck et al. 2019). Publicaremos una explicación más detallada sobre la diferencia entre valoración estructural y fisiológica, desde el punto de vista de la termografía en los próximos meses. En la figura 4, podemos observar una termografía de la región lumbar de un paciente con dolor de espalda baja (a) y la localización exacta del dolor (b), lo que demuestra la discordancia entre el hallazgo térmico y la sintomatología cuando no hay evidencia de daño tisular.

termografía de un paciente con dolor de espalda
Figura 4. Región lumbar de un paciente con dolor (a) y su localización exacta (b), sin relación aparente con daño tisular ni hallazgo térmico.

Patrones asimétricos

Por último, existen algunas patologías que afectan de manera directa o indirecta a la columna y que, por su propia naturaleza, provocan algún tipo de alteración en la verticalidad. Este tipo de paciente, suele presentar asimetrías térmicas pronunciadas, ya que se caracteriza por tener asimetrías posturales relevantes. En este grupo, entran patologías de índole muy diversa, como esclerosis lateral amiotrófica, accidente cerebrovascular o escoliosis. Destacamos en la figura 5, algunos casos donde las asimetrías térmicas son relevantes.

termografía de pacientes de ACV y escoliosis
Figura 5. a) paciente de accidente cerebrovascular, 13 años después del ataque. Es muy interesante resaltar que todo el lado afecto tiene una temperatura inferior, puesto que la sensibilidad y motricidad están disminuidas. b) paciente de escoliosis. Se aprecia una ligera asimetría térmica, relacionada con la pérdida de verticalidad generalizada.

Conclusión

La patología de columna y el dolor de espalda es realmente heterogéneo y su identificación y valoración mediante termografía puede aportar información muy valiosa sobre la naturaleza, severidad y adaptación del paciente. La idiosincrasia es tan diversa que podemos encontrar comportamientos completamente opuestos, desde patologías muy hipotérmicas (varios grados negativos de asimetría con respecto al lado sano) hasta otras que presentan regiones afectas más calientes, pasando por pacientes normotérmicos. La interpretación de esta información es esencial para que el clínico obtenga una valoración de calidad y pueda realizar una toma de decisiones que lo lleve a realizar el tratamiento adecuado para cada paciente.


REFERENCIAS:

Alfieri FM, Lima ARS, Battistella LR, Silva NCOVE. Superficial temperature and pain tolerance in patients with chronic low back pain. J Bodyw Mov Ther. 2019 Jul;23(3):583-587. 

Buruck G, Tomaschek A, Wendsche J, Ochsmann E, Dörfel D. Psychosocial areas of worklife and chronic low back pain: a systematic review and meta-analysis. BMC Musculoskelet Disord. 2019 Oct 25;20(1):480. 

Cojocaru MC, Cojocaru IM, Voiculescu VM, Cojan-Carlea NA, Dumitru VL, Berteanu M. Trigger points–ultrasound and thermal findings. J Med Life. 2015;8(3):315-318.

Girasol CE, Dibai-Filho AV, de Oliveira AK, de Jesus Guirro RR. Correlation Between Skin Temperature Over Myofascial Trigger Points in the Upper Trapezius Muscle and Range of Motion, Electromyographic Activity, and Pain in Chronic Neck Pain Patients. J Manipulative Physiol Ther. 2018 May;41(4):350-357.

Roy RA, Boucher JP, Comtois AS. Comparison of paraspinal cutaneous temperature measurements between subjects with and without chronic low back pain. J Manipulative Physiol Ther. 2013 Jan;36(1):44-50. 

Uematsu S, Jankel WR, Edwin DH, Kim W, Kozikowski J, Rosenbaum A, Long DM. Quantification of thermal asymmetry. Part 2: Application in low-back pain and sciatica. J Neurosurg. 1988 Oct;69(4):556-61.


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