Deporte

El uso de la termografía en el deporte: una tecnología con un valor añadido.

Victor Escamilla

4/4/2023

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4/4/2023
El uso de la termografía en el deporte: una tecnología con un valor añadido.
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Uno de los entornos con mayor adopción tecnológica son las instituciones deportivas, dónde la mejora del rendimiento y la optimización en los procesos de toma de decisiones se ven auxiliadas en la mayoría de las veces por el uso del Big data con tecnología.

Para el uso del big data tecnológico existen diferentes herramientas, y sobre todo diferentes perfiles profesionales, que se van a beneficiar de la información extraída del uso de la tecnología.

Mientras que, hay herramientas que están muy asentadas en el acervo práctico de los profesionales sanitarios y médicos, y que se usan desde hace tiempo para el control del estado de las estructuras, cómo pueden ser la ecografía, la resonancia magnética, etc. También surgen nuevas prácticas que ayudan en la valoración clínica por medio de tecnologías cómo acelerómetros o sensores de captura del movimiento para analizar la cinemática del movimiento.

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Por otro lado, los profesionales del deporte también han incluido numerosas herramientas en su práctica diaria con el objetivo de analizar el desempeño de los atletas y poder cuantificar los procesos. Muchas de estas corrientes de análisis con datos vienen de la necesidad de cuantificar el proceso, porque como decía William Thomson Kelvin (Lord Kelvin), físico y matemático británico (1824 – 1907), “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”.

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Diferencia entre tecnología para medir carga interna y externa.

Entre las tecnologías que más destacan en la medición del rendimiento hay que diferenciar entre aquellas que se encargan de medir la carga interna y aquellas que se encargan de medir la carga externa.

Cuando hablamos de carga externa nos referimos a la medida de trabajo que se pauta a un deportista, es decir, es aquel entrenamiento que está recogido en la planificación y que se puede contar en tiempo, distancia, repeticiones, tonelaje, etc. Es el dato prescrito de un entrenamiento que el atleta va a ejecutar.

En cambio, cuando hablamos de carga interna, nos referimos a la reacción fisiológica que tiene un deportista en concreto a esa prescripción anterior del entrenamiento, esta respuesta al entrenamiento que se puede medir durante el entrenamiento o en las horas, o incluso días, posteriores. Ese efecto que provoca en el organismo el entrenamiento en un deportista, no va a ser el mismo ni inter-individual ni intra-individual dependiendo de muchos factores, por ello necesitamos tecnologías que nos midan como esta respondiendo al estimulo para poder adaptar las cargas externas posteriores.

Vamos a explicar un caso para ejemplificar ambas variables de carga. Se ha pautado a un equipo de fútbol el día después del partido un trabajo al 65% de la VAM durante 15 minutos, el trabajo lo realiza todo el equipo, pero hay que tener en cuenta que hubo jugadores que el día anterior jugaron 90 minutos y otros que fueron suplentes, ante ese estímulo de entrenamiento que tiene volumen e intensidad no todos los jugadores reaccionarán igual (mientras que para los jugadores suplentes ese trabajo seguramente no suponga ni un estímulo adaptativo, para los que jugaron 90 minutos ese estímulo será un trabajo regenerativo aeróbico ideal después de partido), pero además si ese mismo estímulo el mismo jugador lo repitiera 3 días después (tampoco tendría el mismo efecto porque pasaría de ser un estímulo aeróbico regenerativo a un estímulo aeróbico por debajo del umbral de adaptación)

Por ello las tecnologías de control de la carga externa son más entendibles y está más extendidas, porque son medidas más enteras que se pueden identificar y reproducir de forma fácil, se interpretan de una forma muy sencilla y aportan información precisa. Mientras que las tecnologías del control de la carga interna son más complejas porque su interpretación requiere de un conocimiento profundo de la herramienta y del estado del individuo.

La termografía en el deporte: una tecnología con valor añadido

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La termografía gracias a sus diferentes aplicaciones va a poder auxiliar a los diferentes profesionales dentro de una institución deportiva. Debido a la sensibilidad con respecto al tejido subyacente a la región corporal analizada y a la identificación global de patrones que pueden informar sobre el estado de fatiga de los atletas.

Tanto los miembros del “staff” médico, como los miembros del “staff” técnico van a poder extraer información relevante de la termografía cómo una tecnología con un valor añadido.

Ya que el staff médico va a poder interpretar las imágenes según los patrones térmicos para poder apoyar al diagnóstico, de una manera rápida y no invasiva. Así como, realizar en el caso de que se produzcan, un seguimiento a las lesiones deportivas hasta su recuperación que normalmente cursan con una vuelta a la normalidad, homeostasis, de la temperatura de la región lesionada.

Además, tanto el staff médico como el técnico se van a beneficiar de la aplicación de prevención de lesiones: detectando las regiones corporales que tienen una asimetría térmica que puede desembocar en un aumento del riesgo de lesión.

Por último, el staff técnico puede usar la termografía para controlar las cargas de trabajo mediante la aplicación de la identificación del tipo de fatiga, una aplicación que mediante los patrones globales de temperatura diferencia la respuesta térmica según dos perfiles, hipertermia o hipotérmico. Una reciente aplicación que nace de las investigaciones de Thorpe (2021).

Referencias

Thorpe RT (2021) Post-exercise Recovery: Cooling and Heating, a Periodized Approach. Front. Sports Act. Living 3:707503. doi: 10.3389/fspor.2021.707503