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Lesiones de tobillo: Termografía como criterio objetivo en la recuperación

Victor Escamilla

3/10/2026

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3/10/2026
Lesiones de tobillo: Termografía como criterio objetivo en la recuperación
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La gestión de las lesiones en el deporte de élite está experimentando una transformación gracias a la integración de tecnologías que permiten monitorizar los proceso de recuperación y aportan criterios objetivos sobre el estado del tejido.

Históricamente, el retorno a la competición tras un esguince de tobillo se ha basado en criterios puramente cronológicos o en pruebas funcionales que a menudo ignoran el estado fisiológico de la estructura dañada. Esta desconexión entre la función mecánica y la salud del tejido contribuye a tasas de recurrencia que alcanzan el 41%, derivando frecuentemente en inestabilidad crónica y limitaciones funcionales a largo plazo para el atleta profesional.

Ante este escenario, un estudio reciente publicado en el Journal of Clinical Medicine propone el uso de la termografía infrarroja como un biomarcador objetivo para monitorizar la inflamación y guiar las transiciones en las fases de rehabilitación.

La termografía infrarroja se presenta como una herramienta no invasiva y de rápida adquisición capaz de detectar asimetrías térmicas vinculadas a procesos metabólicos e inflamatorios. A diferencia de otras técnicas de imagen como la resonancia magnética, que pueden mostrar anomalías estructurales mucho tiempo después de la recuperación funcional, la termografía refleja la temperatura de la piel asociada al flujo sanguíneo y a la regeneración tisular de la región.

El equipo de investigación analizó retrospectivamente a 26 deportistas utilizando el software ThermoHuman para cuantificar las variaciones de temperatura en la región anterior del tobillo desde el momento de la lesión hasta el regreso total a la competición. Este enfoque permite transformar una imagen térmica en datos cuantitativos precisos, eliminando la subjetividad de las evaluaciones clínicas tradicionales.

Los resultados revelan un patrón térmico característico que comienza con una respuesta hipertérmica inmediatamente después de la lesión ligamentosa. Durante esta fase aguda, se observó un incremento medio de temperatura de +0.594ºC en el tobillo lesionado respecto al sano, con un tamaño del efecto considerado grande. Este aumento térmico inicial no solo confirma la presencia de una respuesta inflamatoria sistémica desencadenada por el daño tisular, sino que también establece un punto de referencia fisiológico para evaluar la severidad de la lesión y predecir su evolución posterior.

Monitorear este pico inicial es crucial, ya que aumentos térmicos superiores a este umbral podrían estar asociados a un pronóstico inicial menos favorable y a procesos reparativos más complejos. A medida que el proceso de rehabilitación avanza, la asimetría térmica disminuye de forma progresiva, permitiendo identificar hitos biológicos.

El estudio determinó que la primera reducción significativa de la temperatura ocurre entre los 21.5 y 28.5 días después de la lesión, momento que coincide fisiológicamente con el paso de la fase de proliferación a la fase de remodelación y maduración del colágeno. En este intervalo de la cuarta semana, el descenso térmico aproximado de -0.488ºC marca una ventana de oportunidad terapéutica donde el tejido se vuelve mecánicamente más competente para soportar cargas organizadas.

Un hallazgo particularmente relevante para los cuerpos técnicos es la naturaleza no lineal de la recuperación térmica durante las fases finales del retorno al juego. En la sexta semana, los investigadores detectaron fluctuaciones o incrementos temporales en la temperatura que podrían reflejar respuestas estructurales reactivas ante el aumento de la carga de entrenamiento o la reincorporación a ejercicios con el grupo. Estas variaciones térmicas permiten a los preparadores físicos ajustar el volumen e intensidad del trabajo de forma individualizada, detectando episodios reactivos antes de que deriven en una recaída clínica.

En conclusión, la integración de la termografía infrarroja en el entorno deportivo de alto rendimiento mejora la seguridad en la toma de decisiones al añadir un criterio de estado tisular a las pruebas de salto, fuerza y equilibrio ya existentes. Al establecer umbrales objetivos de asimetría térmica, esta tecnología ayuda a minimizar el riesgo de recidiva y a optimizar los tiempos de ausencia deportiva. El futuro del manejo de los esguinces de tobillo pasa por este modelo de monitorización fisiológica, que permite a los profesionales de la salud y el rendimiento deportivo basar sus criterios de alta no solo en lo que el deportista es capaz de hacer, sino en el estado biológico de sus ligamentos.

Bibliografía:

Escamilla-Galindo VL, Fernández-Muñoz D, Fernández-Carmona J, Ceniza-Villacastín JA, Fernández-Cuevas I. Reframing Ankle Sprain Management: The Role of Thermography in Ligament Injury Monitoring. J Clin Med. 2025 Dec 24;15(1):134. doi: 10.3390/jcm15010134. PMID: 41517383; PMCID: PMC12786798.