

Tras un Campeonato del Mundo marcado por competiciones bajo condiciones extremas y una intensa ola de calor veraniega, los deportistas y cuerpos técnicos se plantean dos preguntas fundamentales. La primera: ¿qué estrategias de bajo coste se pueden aplicar durante los entrenamientos y competiciones para mantener baja la temperatura corporal y optimizar el rendimiento? (Wegmann et al., 2012). La segunda: ¿qué intervenciones basadas en el enfriamiento corporal son realmente efectivas entre sesiones para acelerar la recuperación? (Poppendieck et al., 2013).
Una reciente revisión literaria ha puesto de manifiesto que las mejores y más accesibles prácticas para descender la temperatura corporal pasan por sumergir al cuerpo completo o exponerlo al contacto directo con el hielo.
Ha sido curioso ver las estrategias que usaban los equipos en el mundial de EEUU, México y Canada 2026, pero más curioso es el tiempo que tenían esas selecciones para lo que los organizadores llamaron cooling break. En tan solo cinco minutos los auxiliares técnicos tenían que ayudar a sus deportistas a hidratarse y reducir su temperatura corporal, mientras que los entrenadores daban consignas tácticas. Con los medios más accesibles, portables y prácticos.
Ante este escenario, cabe analizar si estas medidas cumplieron realmente su objetivo.
Si la idea es descender la temperatura corporal lo más rápido posible, para como se ha visto mejorar el rendimiento en pruebas aeróbicas o mixtas, el mejor método va a ser aplicar bolsas de hielo o toallas mojadas a una temperatura de entre 0-5ºC en la región de los hombros y la nuca. Pero como vemos en la infografía se necesitan al menos 21 minutos para descender 1ºC la temperatura corporal, por lo que 5 minutos parece insuficiente como pausa para descender la temperatura e hidratarse.
Otro de los aspectos en los métodos de cooling es el hecho de mejorar la recuperación post-esfuerzo o entre entrenamientos en periodos congestionados. En ese sentido si lo que queremos son métodos que sean óptimos en tiempo y medios, parece que la inmersión en agua fría entre 15ºC y 25ºC parece lo más conveniente, con una duración de al menos 8 minutos.
Es importante remarcar que aunque a nivel estético quede muy bien colocar piscinas repletas de hielo y que los miembros del servicio técnico/médico se vanaglorien por poner la piscina con los menores grados posibles, la literatura científica no defiende disminuir la inmersión por debajo de los 12-15ºC (Machado et al., 2016), ya que no se obtienen beneficios extra; por el contrario, provocan dolor, una excesiva vasoconstricción periférica y son incómodos para el deportista.
Si formas parte de un cuerpo técnico o médico y estás evaluando qué estrategias de enfriamiento implementar con los recursos a tu alcance, este contenido te ayudará a tomar decisiones basadas en la evidencia. La inmersión en agua fría y la aplicación tópica de hielo o prendas heladas son las herramientas más eficientes.
Bibliografía
Wegmann et al. (2012) - Pre-Cooling and Sports Performance: A Meta-Analytical Review.
Poppendieck et al. (2013) - Cooling Interventions for Recovery: A Meta-Analysis.