

Un estudio reciente publicado en Scientific Reports exploró la combinación de termografía infrarroja con rasterestereografía (un método óptico para analizar la forma tridimensional de la espalda) con el objetivo de evaluar la postura en individuos sanos. El hallazgo es revelador: la combinación de ambas tecnologías permite identificar asimetrías posturales, sobrecargas funcionales y patrones de compensación que de otro modo pasarían inadvertidos.
El análisis mostró que existe una relación clara entre asimetrías posturales y variaciones térmicas en la musculatura de la espalda, lo que aporta un nuevo enfoque para identificar sobrecargas funcionales incluso en individuos sanos, incluso antes de que exista patología.
En hombres, se observaron las correlaciones negativas más significativas entre la temperatura lumbar y el desequilibrio del tronco (r = −0,42; p = 0,032). Mientras que, en mujeres, se encontraron correlaciones distintas, la correlación negativa más significativa estaba entre la temperatura lumbar y el ángulo de lordosis lumbar (r = −0,50; p = 0,004).
El interés de este trabajo no radica solo en la innovación metodológica, sino en lo que implica para la práctica diaria. La medicina y la fisioterapia llevan años buscando herramientas no invasivas, rápidas y reproducibles que permitan monitorizar el estado del paciente en tiempo real. La termografía cumple esas condiciones: en menos de un minuto se obtiene un mapa completo de la distribución térmica de la espalda, reflejo de la actividad vascular y muscular.
Al correlacionar estos datos con la postura, se abre una nueva vía para entender cómo la biomecánica y la fisiología se interrelacionan. Y lo más importante: se trata de un método que puede repetirse tantas veces como sea necesario, sin radiación ni incomodidad para el paciente.
Uno de los grandes problemas en salud preventiva y rehabilitación es la falta de métricas objetivas. El seguimiento de una escoliosis leve, de un desbalance muscular o de una lumbalgia recurrente suele depender de la observación clínica o de cuestionarios de percepción del dolor. Con la termografía, cada sesión queda registrada en forma de imagen cuantitativa, lo que permite al profesional y al paciente ver la evolución de manera clara y reproducible.
Este es, quizás, el mayor valor diferencial de la termografía: no sustituye al ojo clínico, lo potencia con datos.
La termografía aplicada a la postura se convierte así en un método combinado:
Se integra con otros métodos (como la ecografía o la resonancia) aportando información complementaria, enfocada en la función y no solo en la estructura.
Con el uso en conjunto con la termografía basada en el método de thermohuman se podría lograr que el profesional tuviera acceso a:
En un entorno en el que cada vez más pacientes buscan pruebas científicas de que un tratamiento funciona, disponer de una herramienta que traduzca la fisiología en datos visuales puede marcar la diferencia entre ser una clínica más o convertirse en un referente en medicina de precisión y longevidad.
El estudio muestra que los patrones térmicos de la espalda se relacionan directamente con parámetros posturales, y que esas correlaciones varían entre hombres y mujeres. Esto refuerza la utilidad de la termografía como métrica objetiva para evaluar asimetrías y compensaciones posturales.
Descubra cómo integrar la termografía infrarroja en su clínica y transformar el seguimiento postural en un proceso objetivo, reproducible y basado en datos.
Hoy, la medicina de precisión no es un concepto de futuro: es una realidad accesible. Y la termografía está lista para ocupar su lugar en el arsenal de las clínicas que entienden que la salud no se improvisa, se mide.
Roggio, F., Petrigna, L., Trovato, B., Zanghì, M., Sortino, M., Vitale, E., ... & Musumeci, G. (2023). Thermography and rasterstereography as a combined infrared method to assess the posture of healthy individuals. Scientific Reports, 13(1), 4263.