

La relación entre la composición corporal y la respuesta térmica de la piel durante el ejercicio es un tema cada vez más relevante en la ciencia del rendimiento. En un nuevo estudio preliminar publicado en Frontiers in Sports and Active Living, un equipo de la Universidad de Catania analizó cómo la retención de agua extracelular (ECW) y el sexo pueden influir en la temperatura de la piel del muslo antes, durante y después de un esfuerzo vigoroso, evaluada a través de termografía infrarroja (IRT).
Este trabajo aporta información clave para comprender en qué condiciones la termografía es realmente válida para monitorizar carga interna, recuperación y estados fisiológicos en deportistas.
La termografía infrarroja es una herramienta no invasiva que permite evaluar cambios térmicos asociados a metabolismo muscular, flujo sanguíneo y procesos inflamatorios. Sin embargo, la composición corporal puede alterar la detección térmica, y hasta ahora no estaba claro qué variables son más relevantes.
En este estudio participaron 102 jóvenes físicamente activos, a quienes se les evaluó:
La variable clave fue el porcentaje de agua extracelular (ECW%), que clasifica el estado de hidratación celular y permite identificar niveles de retención hídrica cuando supera el 45%.
Los hallazgos del estudio son especialmente relevantes para la interpretación de imágenes térmicas:
Se observó una correlación negativa entre ECW% y la temperatura inicial tanto de la pierna dominante como de la no dominante (r ≈ −0.26 / −0.27). Esto indica que las personas con mayor agua extracelular presentan piel más fría en reposo, probablemente por cambios en la conductividad térmica y en la perfusión tisular.
En la muestra completa se registró:
Sin embargo, al analizar por grupos:
Esto significa que un exceso de agua extracelular altera la señal térmica, comprometiendo la validez de la termografía para interpretar carga o recuperación en este perfil de sujetos.
El estudio confirmó que las mujeres presentan temperaturas cutáneas más bajas en todos los momentos evaluados. Esta diferencia es coherente con la literatura previa y refuerza la necesidad de análisis segmentados por sexo en aplicaciones clínicas y deportivas.
Los autores proponen un umbral práctico:
Por encima de ese valor, la termografía podría:
En otras palabras, la hidratación celular y la retención hídrica son variables críticas que deben controlarse cuando se utiliza IRT en evaluación deportiva.
Este estudio aporta evidencia sólida de que la retención de agua extracelular modula tanto la temperatura basal como la respuesta térmica al ejercicio. Por primera vez, se establece un valor de referencia (45% ECW) que permite discriminar cuándo la termografía es fiable y cuándo podría estar sesgada por características fisiológicas individuales.
Para la práctica deportiva, esto abre nuevas posibilidades: