

La termografía infrarroja vuelve a posicionarse como una herramienta no invasiva y precisa para analizar la fisiología del ejercicio.
Un grupo de investigadores de la Universidad del Deporte de Beijing evaluó a 23 sujetos con el objetivo de comprobar si existía una relación entre los umbrales ventilatorios y las variaciones de temperatura cutánea registradas mediante termografía infrarroja.
Hasta ahora, estos umbrales, claves para definir las zonas de entrenamiento, solo podían determinarse mediante analizadores de gases o mediciones de lactato, procedimientos costosos y, en muchos casos, invasivos. Este estudio propone una alternativa sencilla, visual y sin contacto físico.
Durante una prueba de esfuerzo incremental en cicloergómetro, los investigadores registraron simultáneamente el consumo de oxígeno (VO₂), la frecuencia cardíaca (FC), la potencia (PO) y la temperatura cutánea media (aTsk) en el muslo. Mediante un algoritmo de programación dinámica en Python, se identificaron dos puntos de inflexión térmica en la curva de temperatura:
Los resultados mostraron una alta concordancia entre el TSKT2 y el umbral ventilatorio 2 (VT₂), con coeficientes de correlación superiores a r = 0.77 para el consumo de oxígeno absoluto (VO₂ab) y la potencia (PO), además de una fiabilidad elevada (ICC > 0.75).
Estos hallazgos confirman que los cambios térmicos cutáneos reflejan con gran precisión las respuestas metabólicas del organismo durante el ejercicio.
En términos prácticos, la temperatura de la piel puede ser un indicador directo de los umbrales ventilatorios y del nivel de esfuerzo fisiológico.
El uso de la termografía infrarroja en la evaluación del esfuerzo ofrece múltiples ventajas:
Estas características la convierten en una herramienta con un enorme potencial para el control de la carga, la prevención de la fatiga y la optimización del rendimiento deportivo.
Este estudio demuestra que la temperatura cutánea es un reflejo directo del esfuerzo metabólico y que se relaciona de forma estrecha con las variables fisiológicas más relevantes del ejercicio.
La termografía infrarroja emerge como una alternativa científicamente validada, precisa y visual para estimar los umbrales ventilatorios y monitorizar el rendimiento sin recurrir a métodos invasivos o costosos.
En definitiva, una herramienta innovadora para la fisiología del ejercicio, que traduce el calor del cuerpo en información objetiva y cuantificable.