

El estudio del envejecimiento y la termorregulación ha cobrado un papel protagonista en las ciencias de la salud y el rendimiento fisiológico. Con el paso de los años, los mecanismos de disipación de calor y la respuesta vascular periférica sufren alteraciones que modifican la distribución de la temperatura cutánea. En este contexto, entender qué factores individuales influyen en la respuesta térmica cutánea resulta esencial para interpretar con precisión las imágenes infrarrojas en gente mayor.
Un nuevo estudio científico publicado en la revista Healthcare por Núñez-Rodríguez y colaboradores (2026) investiga la relación entre los parámetros de composición corporal (porcentaje de grasa corporal y masa muscular esquelética) y los patrones de asimetría térmica bilateral en gente mayor.
A continuación, analizamos la metodología, los hallazgos principales de esta investigación y sus implicaciones prácticas para el uso de la termografía infrarroja.
El envejecimiento biológico se acompaña de modificaciones vasculares, autonómicas y endocrinas que afectan al flujo sanguíneo cutáneo y a la capacidad del organismo para adaptarse al estrés térmico. El tejido adiposo subcutáneo actúa como un aislante térmico con menor conductividad que la masa magra, lo que afecta la transferencia de calor desde los tejidos profundos hacia la superficie de la piel.
Aunque es habitual asumir que los cambios corporales se producen de forma homogénea, la distribución de la grasa subcutánea y la microvascularización pueden presentar variaciones regionales. Esto plantea una cuestión relevante para el ámbito clínico y de la salud: ¿Influyen el porcentaje de grasa corporal o la masa muscular en los niveles de asimetría térmica que registramos en reposo?
Para dar respuesta a esta pregunta, los investigadores examinaron la asociación entre las métricas obtenidas mediante bioimpedancia eléctrica y los índices térmicos procesados mediante tecnología termográfica automatizada.
El estudio contó con un diseño transversal en el que participaron 127 personas de la comunidad (gente mayor) (85 mujeres y 42 hombres) con una edad media de 81,0 + 10,7 años.
Las evaluaciones se dividieron en dos bloques estandarizados:
Para el procesamiento de las imágenes y la extracción cuantitativa de datos se utilizó el software de análisis automático ThermoHuman® (versión 3.0), revisando posteriormente los archivos mediante FLIR Tools.
Al interpretar el flujo de trabajo de la plataforma termográfica, es importante distinguir las herramientas analíticas:

Flujo de procesamiento analítico mediante ThermoHuman®: termogramas originales (A, D), mapas de isotermas (B, E) y segmentación por regiones de interés en el avatar anatómico (C, F).
Los hallazgos del estudio mostraron una relación modesta pero estadísticamente significativa entre la adiposidad y diversos parámetros de asimetría termográfica, mientras que la masa muscular no mostró una influencia relevante.
El porcentaje de grasa corporal (PBF) fue la variable de composición corporal que mostró las asociaciones más consistentes con la asimetría térmica:

Relación lineal entre el Porcentaje de Grasa Corporal (Eje X) y la Asimetría Térmica Media Absoluta (Eje Y) en la muestra evaluada.
En contraste con la grasa, el índice de masa muscular esquelética apendicular (ASMI), el ángulo de fase y la relación de agua corporal no mostraron asociaciones significativas con los índices globales de asimetría termográfica. Tan solo la masa muscular total mostró una débil correlación inversa con la asimetría del tronco (p=-0,199, p = 0,035).
En los análisis univariados iniciales, las mujeres presentaron un porcentaje graso mayor (40,4 ± 11,8% vs. 34,3 ± 9,2%, p < 0,001) y valores de asimetría térmica significativamente más elevados que los hombres.
Sin embargo, al introducir las variables en un modelo de regresión lineal múltiple ajustado por edad y sexo, la diferencia entre hombres y mujeres dejó de ser estadísticamente independiente. El porcentaje de grasa mantuvo un coeficiente significativo (B = 0,005, p = 0,026), pero el modelo global explicó únicamente el 5% de la varianza total (R2 = 0,050, p = 0,144).
Estos resultados aportan información relevante para los profesionales de la salud, la investigación y la termografía clínica:
El trabajo publicado en Healthcare por Núñez-Rodríguez et al. (2026) demuestra que el porcentaje de grasa corporal presenta una asociación modesta con la asimetría térmica cutánea en gente mayor, mientras que la cantidad de masa muscular muestra un impacto marginal.
Estos hallazgos respaldan la necesidad de integrar la evaluación de la composición corporal dentro de los protocolos de análisis térmico y refuerzan la utilidad de los estudios de validación científica de ThermoHuman® para estandarizar la recogida de datos y optimizar la toma de decisiones clínicas y fisiológicas.